Los cuentos de hadas, con sus mágicas vivencias, poco y nada tienen que ver con una relación de pareja. Buscar el príncipe azul o la princesa encantada, es decir, la perfección en una relación, expone a ambos a una sensación permanente de fracaso. Sin caer en el conformismo, es posible aceptar la imperfección.
El prototipo del príncipe azul o de la princesa encantada a la que despertar con un beso solo existen en los cuentos de hadas. No es necesario caer en el conformismo de estar con alguien solo por estar o por el miedo al cambio. Es posible incorporar las imperfecciones de cada uno, que en muchos casos se complementan con las del otro, y así elegirse todos los días para compartir la vida y los proyectos.


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